6 febrero, 2012

Los Argentinos Acceden a Créditos para el Consumo

Por Creditos

goo Hoy en día, los argentinos acceden a créditos para el consumo, ya que hay 10,08 millones de personas que tienen algún préstamo y sólo el 5% fue por más de $ 50.000. Estas cifras muestran que el consumo hizo que más argentinos se animaran a endeudarse en el sistema financiero.

Cabe destacar que hace diez años, en pleno corralito, los ahorristas habían perdido toda su confianza en los banco y los endeudados representan prácticamente el 67% del total de los bancarizados. Actualmente el área de préstamos bancarios marca una nueva realidad.

La cantidad de argentinos endeudados creció de 9,29 millones en octubre de 2010 a 10,08 millones en octubre de 2011, según datos del Banco Central (BCRA). En promedio, los argentinos que operan con el sistema bancario deben $ 14.104, contra $ 10.551 de un año atrás. Esto significa que la deuda promedio de los ahorristas creció a un ritmo mayor que el de la tasa de inflación, estimada por los analistas privados levemente por encima del 20% a lo largo del mismo período.

Actualmente hay argentinos con préstamos chicos, generalmente destinados al consumo, como pueden ser las compras en cuotas con tarjetas de crédito, y una pequeñísima porción con deudas más altas, que podrían haber sido, por ejemplo, créditos destinados a la refacción de una vivienda o a la adquisición de una nueva casa.

En términos de producto bruto interno (PBI), el crédito también tiene mucho terreno por recorrer. Y es que, mientras que en el país los préstamos bancarios representan apenas 13,2% del PBI, en países como Brasil llegan al 40%, mientras que en Chile superan el 80 por ciento.

El hecho de que prácticamente no se haya desarrollado el crédito a mediano plazo -como pueden ser los prendarios y los hipotecarios- le pone una cuota al crecimiento que puede seguir teniendo el financiamiento entre individuos en el mercado local.

Los economistas coinciden en que existe una serie de factores macroeconómicos que conspira en contra del desarrollo de un financiamiento de largo plazo. Por lo pronto, la falta de una moneda de largo plazo, ya que hoy la tasa de inflación de dos dígitos impide que los bancos se animen a dar préstamos muy largos en pesos o, si lo hacen, exigen tasas de interés altas, que les compensan la depreciación esperada de la moneda producto del aumento de precios.

El crédito al sector privado avanzó en 2011 al 49% anual, y para este año se prevé una tasa de crecimiento algo menor, del 25%. Aun así, no hay en el sistema luces de alarma: el riesgo que hoy existe en los préstamos de consumo es, para los bancos, muy bajo.

Por lo pronto, porque más de un 50% del dinero que usan los bancos para fondear sus préstamos proviene de las cuentas transaccionales (cajas de ahorro y cuentas corrientes). En teoría, éstos son fondos que difícilmente caen de un día para otro, ya que es dinero que la gente mantiene habitualmente en el banco para operar.

Además, tienen la ventaja de ser fondos baratos o que le cuestan muy poco a las entidades. Esto explica por qué, pese a la inflación del 20% anual, los bancos sigan financiando a corto plazo a tasa cero (por ejemplo, mediante planes de cuotas sin interés con tarjeta de crédito).

El único riesgo para los bancos, es que aumente la desocupación o caigan los salarios. Quien se endeuda tiene la percepción de que va a poder seguir pagando la cuota y por la inflación se le hace más barata en términos de ingresos.